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26.3.10

cànons i anticànons (2)

Quina excusa cal inventar perquè no quedi orfe de comentari-breu-el segon, i darrer, lliurament canònic ferraterià?

Manifestava l'altre dia l'Olga la seva desconfiança que els professors de secundària-tantes faltes gramaticals alguns! - Fossin capaços de canonitzar, tal com demana la Institució a través del seu qüestionari, els vells i nous escriptors. Les seves paraules em van recordar el Puig i Ferrater ferraterià: "desgraciadament la seva incultura era tan fabulosa, que no permet gairebé que el seu talent es manifesti. Una incultura en el nivell més baix, el de les faltes de gramàtica per exemple. "Aneu a saber a quins professors de secundària va tenir durant el seu batxillerat reusenc el pobre Puig i Ferrater, que van ser incapaços de fer-lo reeixir en l' nivell més elemental de l'escriptura. De tota manera, segurament el fet de ser de la Selva del Camp, haver estudiat a Reus-amb aprofitament insuficient, insisteixo-, i compartir cognom, juntament amb el seu talent, evidentment, van ser motius suficients per una certa redempció, que no hagués calgut si els correctors de l'època haguessin estat més eficients.

En fi, deixo de divagar i afegeixo la part final del text de Ferrater. Abans, però, voldria donar les gràcies a la Júlia que m'ha passat el qüestionari que ahir demanava. Un qüestionari seriós realment divertit.

Después de toda esta gente empezó la literatura. No quiero decir que empezara la buena literatura. Aparte la cuestión de la calidad, lo que en este país inventaron Carner y Ors fue el literato como tipo social: antes no había habido más que aficionados, y el hecho de que Maragall o los mallorquines o Ruyra realmente tengan valor no hubiera bastado para impedir lo que parecía lógico: que la literatura catalana, pasado el fervor ruralista y regionalista, terminara como el felibrige. A Carner i Ors, junto con Fabra, les corresponde el mérito o la culpa de que las cosas fueran de otro modo. No te digo nada de su obra porqué ya la conoces o conocerás, ni tampoco de la de Guerau de Liost y de Riba. En cambio, lo que puedes perfectamente ahorrarte es la lectura de López-Picó, que no vale nada, aunque cuarenta años atrás impresionara a muchos, porque realmente tiene una especie de genio: el genio del galimatías. Para caracterizarle de algún modo, diré que parece estar en el camino que lleva desde los teutones del tipo Däubler o Dehmel hasta los vahos espaZoles actuales, de Bousoño por ejemplo.
López-Picó, de todos modos, tiene el pequeño valor histórico da haber sido el primer catalán que hizo literatura vanguardista, de estilo parisién o muniqués. Los primeros que le siguieron en esto fueron Salvat-Papasseit y Foix. A Foix ya lo conoces. Salvat no es malo, pero es tan pequeño que casi no se le ve: es una especie de León Felipe con menos prolijidad y menos vitalidad. Tiene una cierta gracia espontánea, pero le falta calidad verbal: es laxo y a veces vulgar.
De 1910 a 1930, la prosa da mucho menos todavía que en la época de la Renaixença. Hay un tipo de novelistas socialistas y anarquistas que constituyen lo que podríamos llamar la literatura de la Barcelona de las bombas. El único de ellos que tenia talento es Joan Puig i Ferrater: desgraciadamente su incultura era tan fabulosa, que no permite casi que su talento se manifieste. Una incultura en el nivel más bajo, el de las faltas de gramática por ejemplo.
De todos modos, Puig es casi la única posibilidad de gran novelista que ha apuntado hasta ahora por el país, y aunque se frustrara, no es posible olvidarla. Te recomiendo que leas Camins de França, que son sus memorias, y que tiene pasajes estupendos. El otro tipo de novelista que daba el país es el pequeño imitador de los franceses: Soldevila que deriva de Duvernois o Maurois, Llor que deriva de Mauriac. Nada de ellos merece ser leído, salvo la memorias de Soldevila, que son uno de los pocos libros infomativos sobre este país. En esta época apareció también Pla, que hizo en la literatura catalana una entrada de caballo siciliano (en 1925, con Coses vistes), gracias a una fantasía verbal y a una independencia de espíritu muy superiores a las que tiene el literato de este pueblo. Luego Pla se ha ido deshinchando, sobretodo porque su lengua, en vez de mejorar, se ha estropeado de un modo lamentable. Lo que antes er fantasía es ahora una especie de diarrea. Pero lee El carrer estret, probablemente su libro mejor; y en todo caso Pla no es aburrido.
Hacia 1930 apareció un segundo grupo de escritores de vanguardia y con cierta calidad, al que llamaron grupo de Sabadell, y que era tan pequeño que en la práctica sólo lo componían Joan Oliver (ya sabes que firma sus poesías Pere Quart) y Francesc Trabal. Son los dos muy pequeños, pero su literatura es civilizada. Oliver es una especie de Christian Morgenster menor. Trabal tiene dos buenos libros: Judita, una historia de amor surrealista, y Vals, un intento de novela seria, fallido como tal, pero que todos los aprendices de novelista en catalán hemos leído y releído hasta la náusea: es la única novela catalana bien escrita; algo así como Carner puesto en prosa.
Y llegamos ya al fin: a Rosselló-Pòrcel, que no fue un gran poeta porque no tuvo tiempo, pero que tal vez lo hubiera sido: su lengua tiene calidad y eso es tan raro en Cataluña que casi parece un milagro. A Espriu ya le conoces: en mi opinión, lo único que tiene de bueno es su Esther; su poesía me parece floja: opaca y sin vuelo. Inferiores a Rosselló y Espriu son sus compañeros de “generación”: Rosa Laveroni, que escribe bien pero no tiene gran cosa que decir, y Vinyoli, que acaso tenga algo que decir pero no sabe escribir.
No te digo nada de los aparecidos después de la guerra, porque casi no los conozco.
Y eso es todo. Siento que sea tan poco, pero realmente no es culpa mía -en cuanto al fondo. Pero no estoy seguro de que estas notas sean exactamente lo que pueda resultarte útil. En fin, ya me pedirás lo que te parezca.
No sé si te veré esta noche. Si es así, te daré yo mismo estas notas, si no, te las mandaré.

Tuyo,

Gabriel Ferrater.


25.3.10

cànons i anticànons (1)

En algun moment reemprendré el tema del cànon literari que vaig encetar fa uns dies; mentrestant, recordo que no m’ha arribat cap qüestionari de la Institució ni ningú no m’ha dit que el tingui. Cap de vosaltres, amables blocaires, no me’n pot enviar un?

Després d’escriure l’apunt esmentat vaig buscar a través de Google si algú havia penjat el cànon en format epistolar que Gabriel Ferrater havia escrit l’any 1958. Com que no el vaig trobar, he decidit que jo mateix el pujaré perquè el tinguin a mà tant els que l’han llegit com els nous lectors. És possible que alguns, molts o pocs, pensin que és un referent excessivament breu i poc argumentat, força subjectiu –ho són tots els cànons?-, molt radical, etc. Sigui com sigui, a mi em sembla interessant no només pel contingut sinó per la sinceritat que li suposo pel fet de ser un document privat que, a més, és possible que mai arribes al seu destinatari; interessant també, perquè al contrari dels llistats hagiogràfics, en aquest no només es canonitza (poc), sinó que es recorda que els sants també tenen defectes o que la perfecció no existeix.

Ara no opinaré sobre la carta (avui només en deixo la primera part per no allargar-me més –compte, cal recordar que és del 58- i continuaré amb un segon lliurament), però invito a una lectura en què no només es tingui en compte el que Ferrater diu sinó també el que suggereix, el que es pot extrapolar. Per cert, asseguraria que l’opinió sobre Pin i Soler es basa en part en el fet que l’autor és de Tarragona, i ja se sap: entre Reus i Tarragona...



18 febrero 58

Querido José María:

No es por pereza que te dije el otro día que apenas me veía con fuerzas para trazarte el prometido esquema de literatura catalana. Realmente no hay casi material para llenar ni dos cuartillas. Pero, en fin, voy a hacer lo que pueda, y, el día que tengamos una charla ya me pedirás que complemente lo que haga falta.
Ya sabes que, según dicen, los fundadores de la prosa catalana moderna son Pin y Soler y Narcís Oller. A Pin y Soler no lo he leído ni pienso hacerlo: parece que es una especie de Fernán Caballero en más chiquito todavía. Es en todo caso el introductor de la peste ruralista entre los novelistas catalanes. Sobre Oller te adjunto unas notas que tomé este verano, cuando releí sus cosas principales. Nada malo puede decirse de Oller, pero tampoco nada bueno. Era de intenciones civilizadas, pero no tenia talento: en todo caso, se le lee todavía sin esfuerzo, y sin duda es mucho mejor que Ignacio Agustí, que le plagia descaradamente. En los últimos años, Cruset se ha dedicado a hinchar la importancia de Vayreda, sobre cuya novela principal, La punyalada (sólo tiene otra, Sang nua), verás ahí también una nota. Vayreda es otro ruralista, y francamente malo, aunque tiene lo que podríamos llamar una vitalidad animal superior a la de Oller. Sus recuerdos de la guerra carlista están escritos en una lengua de perro pero se leen bien, cosa que no ocurre con sus novelas. Para ahorrarte la consulta del Espasa, añado que Mariano Vayreda es el hermano menor de Joaquín, el inventor de la pintura olotina, y que él fue también pintor y que a menudo ponía las figuritas en los paisajes de su hermano. El otro novelista de la época que a veces se recuerda todavía es Raimon Casellas. Era un buen crítico de arte, pero sus novelas y cuentos son grotescos. En uno de los papeles adjuntos encontrarás copiada la primera frase de Els sots feréstecs*: este estilo absurdo se mantiene durante todo el libro.
Y eso, o sea nada, constituye toda la prosa catalana de la Renaixença, aparte Ruyra i Víctor Català, que son lo único con cierta envergadura. De los demás, no sólo es difícil decir algo para caracterizarles individualmente, sino que ni siquiera forman propiamente una literatura, una escuela con cierta unidad: no son más que unos cuantos pequeños aficionados provincianos, que se dedican a imitar lo que está de moda en Madrid o París.
De Ruyra i Víctor Català no te digo nada, porque a éstos hay que leerlos, por lo menos en parte. Hay que leer Solitud, y probablemente nada más de Víctor Català, cuya flauta realmente parece haber sonado una vez por casualidad. Te adjunto unos pasajes de una interviu con ella, que indican el horripilante mundo de donde salió. Es también, con pocas diferencias, el mundo de Ruyra: era terrateniente en Blanes, y allí pasó toda su vida. Lo que creo hay que leer de él es el cuento La parada, que me parece muy superior al resto de su obra, y casi lo único que hace de Ruyra algo más que un Pereda menor. Lo que verás en la primera página que leas de Ruyra es que era realmente un gran prosista, con nervio y número y vigor idiomático: y es el único de quien puede decirse que realmente escribía en catalán.

Gabriel Ferrater: “Carta a un neòfit castellà, sobre literatura catalana, seguida de cinc anotacions de diari, sobre Oller i Vayreda”, dins Sobre Literatura, Ed. 62.


*A on reira de bet deuen haver anat a raure els ossos corcats d’aquell jaio del dimoni?
Era tan xaruc, xaruc, que, mentre els uns deien que tenia més de noranta anys, d’altres juraven que havia passat dels cent, i no mancava qui fes posta sobre que en duia a l’esquena més de cent quinze o de cent vint.

25.1.07

cànons

Us volia parlar l’altre dia d’un impossible: la incapacitat de decidir-se per una cosa sola per sempre més, la impossibilitat d’una tria única, excloent, que fos totalment satisfactòria. Per no complicar massa la situació i delimitar el camp, vaig pensar que seria fàcil plantejar-ho com un joc i ho vaig concretar en una cosa tan inofensiva com els llibres –a la fi, la majoria dels que escrivim també llegim alguna vegada-. En resum, us proposava que us decidíssiu, ni que fos mentalment, per un llibre, l’únic, que per al circumstància que fos, podríeu conservar i tornar a llegir sempre que volguéssiu.

He de dir, en primer lloc, que tal com va detectar la lluna, que va mostrar la seva sorpresa en el seu propi bloc, els comentaristes es van prendre una llibertat que jo no els havia donat (evidentment els comentaristes gaudeixen de totes les llibertats possibles en aquest bloc), van decidir que un llibre era insuficient i tots, excepte la lluna quan parla de l’assumpte, van optar per una doble tria o encara més. Jo, igual que ella, vaig pensar: per què? Per què dos o més i no un? Les respostes possibles més plausibles eren dues: els lectors no m’havien llegit bé –potser, com jo mateix, fan lectures en diagonal o salten paraules- o jo m’havia explicat malament. Posats a triar, em convenia la segona hipòtesi, però entenc que el redactat en pantalla –no tothom imprimeix els meus posts per llegir-los després tranquil·lament, em consta- i una certa dolenteria per part meva podia ocasionar els resultats que es van veure i encara es poden llegir. En el post següent va quedar clar que jo em decidia únicament per Pla.

Deixem-ho estar. La idea que m’ha vingut al cap és que seria interessant de fer ara, amb més calma i deixant temps per reflexionar, una mena de cànon de la literatura blocaire. Quins són els llibres preferits dels, per exemple, 60 blocaires que tinc enllaçats a bloglines? Només un per cap. No quin és el llibre que considera millor en la història de la literatura que coneix directament o indirectament, no atenent a allò que en diuen criteris literaris objectius que, per altra banda, no sé quins són, sinó tenint en compte la capacitat del subjecte interrogat per tornar-lo a llegir, per guardar-lo en la memòria, per deixar-li un espai especial al seu cor, potser, fins i tot –o sobretot- per motius extraliteraris. Hi hauria sorpreses importants? Apareixerien Cervantes (24 milions d’entrades a Google), Shakespeare (55 milions), Pessoa (44 milions), Josep Carner (130 mil), Josep Pla (350 mil), Bible (en anglès, 126 milions)...? Algú ens parlaria d’un llibre que no hem llegit cap de nosaltres? Algú triaria un llibre mític de la seva infantesa o adolescència? Quantes obres hi hauria d’aquelles que mai no han aparegut ni apareixeran entre les 100 més llegides (comprades) o que cal llegir (comprar)?

Potser algun dia, amables lectores i lectors, em decidiré a demanar-vos el que us dic, mentrestant, i com a mostra, us transcric una primera aproximació als vostres gustos per ordre d’aparició, segons consta als comentaris que vau deixar, encara que potser us vau precipitar:

La Fundació, d'Isaac Asimov (triat al bloc de la Lluna)
Cien años de soledad, de Gacía Márquez
El amor en los tiempos de cólera, del mateix autor.
Qualsevol llibre de la Rodoreda
El temps de les cireres, de M. Roig.
Mirall trencat, de M. Rodoreda.
La fuente de la edad, de Luís Mateo Díaz
El senyor dels anells, de Tolkien (no sé si traduït; també El Hobbit...)
Fahrenheit 451
Estimada Marta, de Miquel Martí i Pol.
Salvo el crepúsculo, de Cortázar
Las mujeres, que leen, son peligrosas
L’Odissea (en versió original?)
A la recerca del temps perdut
Cien años de soledad
.
L’Odissea.
Dos manuals de supervivència.
Els records d'allò llegit a diversos llibres i als blocs (influència de Fahrenheit?)
Un llibre sobre l’elaboració de repel·lents d’insectes (s’ignora el títol)
Un diccionari etimològic (no penseu que jo no m’hi apuntaria, més al DCVB que al de Coromines)
Un llibre en blanc (evidentment llegir la pròpia obra sempre és satisfactori)

Deixant de banda alguns dels llibres del final, que segur que ara no figuren en els prestatges dels qui els han triat i que ja veieu que responen a un tràfic d’influències - qui els ha avisat que anirien a parar a una illa deserta?-, sobta que entre tan poques mostres hi hagi obres repetides. També és curiós que un "subgènere", la ciència ficció tingui diverses representacions. De la resta, com he dit més amunt no se si me’n puc refiar del tot, però no deixa de ser un primer indici de gustos literaris.

P. S. Afegeixo a la lista els darrers llibres triats o les puntualitzacions:

Cartes a un jove poeta, de Rilke
Mujercitas
Obres Completes de la Rodoreda
Grandes sertões: veredas, de João Guimares Rosa
Obres Completes de Pere Calders (si pesa massa: Cròniques de la veritat oculta)